El éxito significa diferentes cosas para diferentes personas. Algunos ven el éxito como ganar mucho dinero y ser reconocidos, mientras que para otros, el éxito puede ser simplemente poder disfrutar de la vida.
Ninguno es mejor o peor que el otro. Pero hay que tener claridad sobre qué significa el éxito para ti, porque uno no puede saber qué camino tomar si no sabe a dónde quiere llegar.
Y ese éxito personal, ¿lo ves como una meta, o como un sueño?
Si es una meta, es algo que te comprometes a lograr, y para eso necesitas una fecha y un plan.
Pero algunas personas a duras penas están sobreviviendo, y no pueden comprometerse a una meta porque no tienen la energía. En ese caso, se puede ver el éxito personal como un sueño.
Para ambas, hay que imaginarse en detalle ese éxito personal, y luego apuntarlo en algún lugar donde se pueda visualizar al levantarse y al dormir.
Para ti, ¿qué es el éxito? Porque no es lo mismo para todos.
Seguramente has escuchado esta historia alguna vez. Un hombre de negocios, un hombre exitoso, estaba de vacaciones en una isla caribeña. El día estaba perfecto, calientito, pero no demasiado. Paraíso.
Pero en lugar de estar jugando en las olas del mar, o estar relajado tomando agua de coco a la sombra de una palmera, el hombre estaba hablando por celular, en medio de una negociación demasiado importante. Incluso en vacaciones, estaba trabajando.
Y finalmente terminó la llamada y se dio cuenta que tirado sobre la arena, tapándose el rostro con un sombrero, a la sombra de su bote de pescar, estaba un pescador. Y el hombre de negocios se guardó el celular y le dijo, hombre, ¿por qué no estás pescando? Y el pescador, que se estaba tomando una siesta, pero no se enojó, estaba tranquilo, estaba relajado. Se quitó el sombrero de la cara y dijo, ¿y para qué?
¿Cómo que para qué? Dijo el hombre de negocios. Pues para que atrapes muchos peces y los vendas en el mercado.
¿Y para qué? Preguntó el pescador.
Pues, ¿para qué generes más dinero? Dijo el hombre.
¿Y para qué? Dijo el pescador con una sonrisa.
Pues para que puedas reparar el bote, hombre, mire cómo está de malo. Para que puedas invertir en mejores redes y puedas atrapar más pescados que nunca.
¿Para qué? Dijo el pescador, volviéndose a recostar en la arena. Pues para que montes tu propio negocio, claro. Si atrapas bastantes pescados, si sales a pescar cuando nadie más está pescando, si atrapas más pescados que nadie, si mejoras el bote, si mejoras las redes, puedes comprar más redes, puedes incluso comprar otro bote. Y con lo que generes de todos los pescados que atrapes con tus dos botes, puedes comprar más botes. Puedes inclusive contratar gente para que pesque por ti. Puedes ser dueño de toda una flota pesquera.
Y dijo el pescador. ¿Y para qué?
¡Pues para que te jubiles joven y disfrutes de la vida!
Eso estoy haciendo ahora, dijo el pescador. Y se volvió a tapar el rostro con el sombrero y se volvió a quedar dormido sobre la arena de la playa.
Esta historia casi siempre la cuentan para burlarse del hombre de negocios, para decir, mire este hombre que no sabe disfrutar de la vida, que está juzgando a otro, que lo ve como un holgazán, cuando realmente él es quien tiene que llevarse la lección de vida, de relajarse y de disfrutar el momento que tiene y de no trabajar tan duro.
Y sí, esto es algo que uno puede sacar de este cuento. Eso es una de las cosas que me encantan de las historias, que uno las puede ver de tantos ángulos distintos.
Para mí este cuento va más allá, porque para mí este cuento me dice no que el hombre de negocios estuviera equivocado, sino que diferentes personas tienen diferentes ideas sobre lo que significa el éxito. Y la cosa es que ambos hombres en la historia eran exitosos, porque ambos habían obtenido lo que querían.
El pescador quería tener una vida tranquila, relajada, descansar cuando quisiera descansar, echarse una siesta sobre la arena, disfrutar de la tarde, no tener que trabajar tan duro. Eso era lo que él quería y por lo tanto eso para él era el éxito.
Mientras que el hombre de negocios no se imaginaba así. Para él el éxito era tener poder, era ganar en el juego del dinero. Las personas más ricas que yo he conocido tienen más que suficiente dinero para vivir cómodamente y con lujos el resto de la vida. Nunca alcanzarían a gastarse todo lo que tienen, pero siguen trabajando, siguen trabajando porque la mayoría les gusta lo que hacen. Están adictos al juego, están metidos por el reto, por el desafío, porque siempre quieren estar creciendo más, expandiéndose, innovando. El hombre de negocios quería ser el tipo de persona que lograba ganarse estatus, respeto, que podía darse el lujo de ir a vacaciones como estas en hoteles de lujo, en resorts todo incluido. Eso para él era el éxito y lo había logrado. Bien por él.
El pescador también había logrado el éxito. Bien por él también. Seguramente al pescador lo hubiera aterrado tener una vida como aquel hombre de negocios, con estrés, con tanta cosa, pero hay personas que les gusta eso, que lo ven como un juego. Bueno, sí, se estresan y todo, pero también eso los anima. Es como un fuego que tienen dentro que siempre quiere más, más, más.
Entonces, ¿qué es el éxito para ti? Uno casi siempre cuando piensa en el éxito piensa es en las finanzas y por eso debo dejar claro, yo no te puedo enseñar cómo hacerte rico ni nada así. Esto no es un canal de negocios ni de emprendimiento para nada, pero sí me considero una persona sumamente exitosa. Amo mi vida, la vivo plenamente, procuro ser íntegra en mis decisiones y tener la conciencia limpia. El dinero que genero me alcanza y hasta me sobra para lo que quiero y necesito. Únicamente me dedico a actividades laborales que disfruto y que me hacen crecer como persona. Y lo más importante de todo, mis relaciones familiares y personales son bellísimas y fuertes. Eso para mí es el éxito.
Muchas veces las personas nos juzgan porque de pronto lo que queremos no se conforma a lo que la sociedad dice que debería ser. Tanto nos dicen que uno tiene que estudiar y graduarse de la universidad y obtener un buen trabajo y casarse y tener hijos. Y si eso es lo que la persona quiere, eso es lograr el éxito para esa persona.
Pero ¿y si a ti no te interesa nada eso? Si tú lo que quieres es irte de mochila por el mundo y no te importa tener mucho dinero porque sabes que el camino provee. Estás llevando una vida plena. Eso para ti es el éxito.
O por ejemplo, conozco una mujer que siempre se sentía mal y culpable porque todos le decían, tú como eres de inteligente, tú tienes que empezar una empresa... Cuando realmente lo único que ella quería hacer, su sueño era simplemente ser mamá. Y la gente le decía pero es que tú puedes ser mamá y también puedes emprender.
Pero ella no quería emprender. Ella quería estar con sus hijos siempre. Eso para ella era el éxito. Y lo logró afortunadamente. Y era feliz.
O al contrario, muchas veces las personas te dicen, No, es que uno tiene que contentarse con lo que tiene, uno no puede ser codicioso, tienes que apreciar las cosas simples de la vida…
Claro, obvio que hay que apreciar la sencillez de la vida. Pero si para ti el éxito es montar tu propia empresa y que esa empresa se vuelva una de las empresas más importantes de todo el mundo y si para ti el éxito es tener fama y a ti te gusta eso, si tú quieres dejar un legado, si sueñas grande, grande, grande, ¿qué tiene de malo? ¿Qué tiene de malo que persigas ese sueño? Que te retes. ¿Por qué no ser el mejor?
Entonces, piensa en qué significa el éxito para ti, en todos los diferentes aspectos de tu vida. Para ti, ¿qué significa el éxito profesional, el éxito espiritual, el éxito emocional? En mi vida ideal, ¿cómo serían todas estas cosas? ¿Cómo serían mis relaciones? ¿Cómo estaría mi salud? ¿Cómo me imagino yo mi éxito personal?
Y cuando tengas claridad, apúntalo. Y apunta todas esas cosas en un lugar donde lo puedas ver al levantarte por la mañana y al dormirte por la noche. Pinta el panorama de tu éxito personal con el mayor detalle posible.
No pongas como meta, por ejemplo, ganar más dinero. No, pon, por decir, ganar cuatro mil dólares al mes realizando labores que me gustan.
No escribas: algún día hacer un viaje por el mundo. No. Escribe: para febrero del año entrante pasar tres semanas recorriendo las principales ciudades de Japón.
Si lo que quieres es tener casa propia, ponte a diseñarla, a escribir exactamente cómo te la imaginas, cuántas habitaciones, en dónde, dónde quedan las ventanas, cómo son los muebles, si tiene árboles afuera, qué tipo de árboles, cosas así.
Lo que sea que tú consideres éxito para tu vida, escríbelo. El solo hecho de tener claridad sobre lo que quieres ya te pone a andar sobre el camino correcto, porque uno no puede saber qué camino tomar si no sabe a dónde quiere llegar.
Ahora bien, ese éxito personal, lo que quieres para tu vida, lo puedes ver de dos maneras, como una meta o como un sueño. Son bastante diferentes, pero ambas están bien porque depende de lo que tú necesitas ahora.
Una meta es algo que te comprometes a lograr y, por lo tanto, una meta necesita dos cosas, una fecha y un plan.
Si te pones a elaborar tu visión del éxito personal y dices, sí, esto lo quiero y estoy dispuesto a hacer lo que toque hacer para que se haga realidad, entonces tienes que elaborar una estrategia con la fecha de para cuándo quieres lograr eso.
Digamos que para dentro de diez años. Entonces, para dentro de diez años habré logrado esto, esto, esto, esto. Mi vida será así. Entonces haces una lista de cosas.
Entonces, si de aquí a diez años quiero haber logrado todas estas cosas, ¿qué tengo que haber logrado de aquí a cinco años a mitad de camino? Entonces haces otra lista de aquí a cinco años de camino a mi meta de diez años. De aquí a cinco años habré logrado esto, esto, esto, esto. Mi vida será así.
Entonces, para lograr todo eso de aquí a cinco años, ¿qué tienes que haber logrado de aquí a un año? Bueno, de aquí a un año necesito haber logrado esto, esto, esto. De aquí a un año mi vida será así.
Y así vas bajando hasta que llegues a, Bueno, para que yo llegue allá, ¿qué tengo que hacer hoy? Y así empiezas paso a paso, porque hasta los gigantes se enfrentan paso a paso. Pero asegúrate de estar dando pasos siempre en la dirección correcta.
Esas metas pueden ir cambiando con el tiempo. Por supuesto, uno tiene que reevaluar, uno cambia y lo que uno quiere también muchas veces cambia y así tiene que ser. Es muy importante eso. Puedes ir modificando sobre la marcha, pero empieza con una meta clara, con una dirección clara y ya sobre la marcha puedes ir corrigiendo.
Sin embargo, es posible que no puedas comprometerte a ese futuro anhelado en estos momentos. Es posible que estés recuperándote de una relación abusiva o lidiando con una depresión o simplemente haciendo lo que puedas por sobrevivir y no tienes la motivación y la fuerza para comprometerte a lograr estas cosas que parecen tan lejanas e imposibles.
No solamente eso, puede que estés lastimada por la vida en estos momentos tanto que te abruma demasiado ver semejante lista de metas como otra cosa más que tienes que hacer y antes te deprime más porque te parece tan difícil, tan fuera de tu alcance. Sabes que no lo vas a lograr y cuando no lo logras te sientes incluso más como un fracaso y quedas peor.
Pues si ese es tu caso, primero que todo te felicito porque al escuchar este podcast ya has tomado un paso y eso es grande. Eso es lo único que se te puede pedir en estos momentos, tomar un paso, nada más.
Si estás pasando por algo así, te propongo esto. Igual apunta a tu futuro ideal, tu éxito personal, pero no lo veas como una meta, sino como un sueño. Así que no te preocupes por ponerle fecha, ni por elaborar estrategias, ni planes de acción, nada de eso. No tienes que cambiar absolutamente nada de tu vida actual porque en estos momentos no tienes la energía. Te animo únicamente a esforzarte a dar dos pasos.
Primer paso, imaginarte lo que quieres, visualizar ese éxito personal. No lo que no quieres, sino lo que sí quieres. En otras palabras, no pienses por ejemplo, no quiero tener más deudas, piensa más bien, quiero que el dinero me alcance y hasta me sobre.
Puede ser un poquito más complejo al principio porque cuando estamos tan mal, lo que no queremos nos opaca la visión de lo que sí queremos. Pero haz el esfuerzo, porque aunque te cueste un poquito más, sí puedes.
Y una vez hayas visualizado ese éxito personal, segundo paso, apúntalo, dibújalo, plásmalo de alguna forma que quede físico y ponlo en algún lugar donde te recuerde constantemente.
Y ya, no más. No tienes que cambiar nada, no tienes que hacer nada diferente a lo que has estado haciendo y por lo tanto no te tienes que sentir mal si ese sueño no se materializa porque es solo un sueño, sin compromiso. Soñar no cuesta nada y puede que no cambie nada.
Pero quién sabe.
El solo hecho de tener claridad sobre lo que uno quiere y plasmar ese sueño sobre el papel, verlo y recordarlo todos los días, eso en sí, eso solito, tiene tanto poder. Es como si el universo mismo estuviera escuchando. Y quizá, quizá, solo quizá, luego de unas cuantas semanas o meses soñando ese mismo futuro, quizá empezarás a sentir la fuerza de tomar otro pasito más, y luego otro.
Y cuando menos pienses, quizá, quizá, te darás cuenta que llevas rato peregrinando el camino de vivir con valor. Y el solo hecho de vivir con valor ya es un éxito.